El ascenso del candidato en las encuestas enciende alertas en el sector empresarial, que advierte sobre un escenario de incertidumbre económica y retracción de capitales ante un eventual cambio de rumbo político.

El escenario político rumbo a las elecciones de 2026 comienza a generar inquietud en distintos sectores económicos ante el crecimiento sostenido del candidato Roberto Sánchez en las encuestas. Su avance, que lo posiciona como una figura competitiva en la contienda, ha despertado interrogantes sobre el rumbo que podría tomar la política económica en caso de una eventual victoria.

Desde el ámbito empresarial, diversas voces advierten que la incertidumbre podría traducirse en una desaceleración de inversiones, especialmente en sectores que dependen de reglas de juego estables y previsibilidad a largo plazo. Ejecutivos y analistas coinciden en que los mercados reaccionan con cautela frente a escenarios donde no están claras las futuras políticas fiscales, regulatorias o comerciales.

Algunos inversores ya comienzan a adoptar una postura más conservadora, priorizando liquidez o postergando decisiones estratégicas hasta contar con mayor claridad sobre el panorama político. Este comportamiento, señalan especialistas, podría impactar en el crecimiento económico en el corto plazo si se generaliza entre actores clave del sistema productivo.

En este contexto, el desafío para el candidato y su equipo será reducir la percepción de riesgo mediante señales concretas que aporten certidumbre. Mientras tanto, el clima preelectoral se perfila como un factor determinante no solo en la arena política, sino también en la dinámica económica del país.