El candidato Roberto Sánchez ratificó su alianza con Antauro Humala pese a la controversia generada por sus recientes declaraciones sobre Sendero Luminoso, profundizando las críticas y tensiones dentro del escenario político peruano de cara a las elecciones de 2026.

La alianza entre Roberto Sánchez y Antauro Humala volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que el candidato ratificara públicamente su cercanía política con el líder etnocacerista, pese a la controversia generada por recientes declaraciones vinculadas a Sendero Luminoso. La decisión provocó nuevas críticas desde distintos sectores políticos y reavivó el debate sobre los límites de las alianzas electorales en el Perú rumbo a las elecciones de 2026.

Las declaraciones atribuidas a Antauro Humala generaron un fuerte rechazo debido a la sensibilidad histórica que existe en el país alrededor del terrorismo y la violencia política. Diversos actores cuestionaron que figuras con aspiraciones presidenciales mantengan discursos ambiguos o relativicen hechos asociados al conflicto interno que marcó al Perú durante décadas. En ese contexto, la continuidad del pacto con Sánchez fue interpretada por algunos sectores como una señal de tolerancia hacia posiciones extremistas.

Roberto Sánchez defendió la alianza argumentando que responde a una construcción política más amplia orientada a representar a sectores populares y críticos del establishment. Sin embargo, sus explicaciones no lograron disipar las críticas provenientes tanto de adversarios políticos como de analistas y parte de la opinión pública. Para muchos, la cercanía con Humala podría convertirse en un costo político importante en una campaña donde la seguridad, la democracia y la memoria histórica vuelven a ocupar un lugar central.

El episodio refleja además el creciente proceso de polarización que atraviesa la política peruana. Mientras algunos sectores buscan capitalizar el descontento ciudadano con discursos radicales y antisistema, otros advierten sobre el riesgo de legitimar narrativas vinculadas a episodios violentos del pasado. La controversia en torno a Sánchez y Antauro Humala anticipa así una campaña electoral marcada por fuertes disputas ideológicas y cuestionamientos sobre los límites del discurso político en el país.