El líder etnocacerista, aliado político de Roberto Sánchez, volvió a plantear la posibilidad de recuperar Arica y Tarapacá “por la vía armada”, generando fuertes críticas por el tono beligerante de sus declaraciones y por el impacto que podrían tener en las relaciones internacionales del Perú.

Las declaraciones adquieren especial relevancia por el acercamiento político de Humala con Roberto Sánchez, exministro y figura de izquierda que busca consolidar alianzas con sectores nacionalistas y antisistema. Aunque Sánchez no respaldó explícitamente las expresiones sobre una salida militar, sus vínculos con Antauro volvieron a quedar bajo cuestionamiento en medio del debate público.

Analistas consideran que este tipo de discursos forman parte de la estrategia política de Antauro para mantener visibilidad mediática y reforzar su narrativa nacionalista radical. El etnocacerismo históricamente apeló a símbolos militares, revisionismo histórico y reivindicaciones territoriales como parte de su construcción ideológica, especialmente entre sectores descontentos con la clase política tradicional.

Desde el ámbito diplomático, especialistas advirtieron que declaraciones de este tipo pueden generar tensiones innecesarias con Chile en un contexto donde ambos países mantienen fuertes vínculos comerciales y cooperación regional. También señalaron que la recuperación territorial por medios militares carece completamente de viabilidad jurídica e internacional dentro del sistema contemporáneo de relaciones entre Estados.

En el plano interno, el episodio reactivó el debate sobre los límites del discurso político y el uso de mensajes extremistas dentro de campañas electorales. Mientras simpatizantes de Humala defienden sus expresiones como parte de un discurso soberanista y provocador, críticos sostienen que este tipo de planteamientos alimenta polarización, nacionalismo agresivo y desgaste institucional en un escenario político peruano ya marcado por alta fragmentación.