Los aliados europeos de Estados Unidos marcaron distancia frente a la estrategia de Donald Trump. La Unión Europea insistió en priorizar la vía diplomática. Alemania y Francia descartaron enviar fuerzas militares a una zona clave para el comercio mundial.

Los países de la OTAN y de la Unión Europea tomaron distancia de la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frente a la escalada del conflicto con Irán. En un mensaje claro, rechazaron involucrarse militarmente en la zona y evitar una mayor expansión del conflicto.

La alta representante para Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas, fue enfática al señalar que “esta no es la guerra de Europa”, tras reunirse con los cancilleres del bloque. Si bien reconoció que los intereses europeos están en juego, remarcó que la prioridad sigue siendo encontrar una salida diplomática, en contraste con la ofensiva militar impulsada por Washington junto a Israel.

En esa línea, tanto Friedrich Merz, canciller de Alemania, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, descartaron enviar buques militares al estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.

Desde Bruselas, los líderes europeos insistieron en que no tienen interés en una guerra prolongada y reiteraron la necesidad de retomar el diálogo internacional. En medio de la tensión global, Europa busca evitar un involucramiento directo y contener el impacto económico y geopolítico de un conflicto que amenaza con extenderse.