La mandataria interina impulsa una profunda renovación en las Fuerzas Armadas para consolidar su control político.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ejecutó una amplia reestructuración en la cúpula militar del país, en un movimiento que marca un punto de inflexión tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de año. La decisión busca reorganizar el poder interno en medio de un escenario político aún incierto.

Entre los cambios más relevantes, Rodríguez designó nuevas autoridades en las principales áreas estratégicas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), incluyendo el Comando Estratégico Operacional y las distintas ramas militares. Estas modificaciones apuntan a reforzar la lealtad dentro de las filas castrenses.

Uno de los movimientos clave fue la salida del histórico ministro de Defensa, Vladímir Padrino López, quien permaneció más de una década en el cargo. En su reemplazo fue nombrado Gustavo González López, un funcionario cercano al núcleo de poder y con trayectoria en inteligencia militar.

La renovación ocurre en un contexto delicado, luego de la captura de Maduro durante una operación internacional, lo que dejó un vacío de poder que Rodríguez ha buscado llenar rápidamente. Analistas coinciden en que estos cambios responden a una estrategia de consolidación política más que a una reforma institucional.

Pese a ciertos gestos de apertura en el país, como la liberación de algunos presos políticos, la designación de figuras vinculadas a los aparatos de seguridad genera preocupación en la comunidad internacional. Todo indica que el nuevo esquema de poder mantiene una línea de control firme, aunque con ajustes frente al nuevo escenario geopolítico.