El avance electoral de Roberto Sánchez encendió alertas en el escenario político peruano tras la difusión de investigaciones y denuncias que señalan presuntos vínculos de su entorno con organizaciones como Sendero Luminoso y MOVADEF.
El crecimiento electoral de Roberto Sánchez comenzó a generar preocupación en distintos sectores del escenario político peruano, luego de que salieran a la luz investigaciones periodísticas y denuncias que apuntan a posibles vínculos de su entorno con organizaciones radicalizadas. En particular, las miradas se posan sobre presuntas conexiones con Sendero Luminoso y el MOVADEF, ambos señalados históricamente por su relación ideológica y operativa.
Las acusaciones se centran en figuras cercanas al candidato, algunas de las cuales habrían tenido participación o simpatías con estos espacios en el pasado. Si bien no hay hasta el momento imputaciones judiciales directas contra Sánchez, los informes difundidos generaron un fuerte impacto mediático y político, reavivando el debate sobre la infiltración de sectores extremistas en la vida democrática del país.
Desde el entorno del candidato rechazaron las versiones y denunciaron una “campaña de desprestigio” en plena carrera electoral. Aseguran que se trata de intentos por debilitar su crecimiento en las encuestas y desviar la discusión de los problemas estructurales del Perú, como la desigualdad social y la crisis institucional. Sin embargo, las explicaciones no lograron disipar del todo las dudas en la opinión pública.
En este contexto, analistas advierten que el tema podría escalar y convertirse en un eje central de la campaña rumbo a 2026. La posible relación —directa o indirecta— con organizaciones vinculadas al terrorismo representa un factor altamente sensible en Perú, donde el recuerdo del conflicto interno sigue marcando la agenda política y social.





