El exalcalde de Lima cuestionó su accionar reciente y lo vinculó a decisiones políticas que, según afirmó, no representaron una defensa clara en momentos clave.

El señalamiento de Belmont se produce en un contexto donde Sánchez ha intentado posicionarse como continuador político del exmandatario. Durante la campaña, el dirigente de Juntos por el Perú se presentó abiertamente como “heredero” de Castillo e incluso prometió indultarlo en caso de llegar al poder, reforzando su vínculo con el exjefe de Estado.

Sin embargo, esa cercanía política contrasta con las críticas que emergen desde distintos sectores. Belmont cuestionó que, en los momentos más críticos de la crisis institucional de 2022 —cuando Castillo intentó disolver el Congreso—, Sánchez no habría tenido una postura lo suficientemente firme en defensa del entonces presidente, lo que, según su visión, contribuyó a su caída.

El trasfondo de esta acusación se vincula directamente con el desenlace del gobierno de Castillo. El exmandatario fue destituido y posteriormente condenado por su intento de autogolpe del 7 de diciembre de 2022, un hecho que marcó un quiebre profundo en la política peruana y dejó expuestas las divisiones dentro de la izquierda.

Pese a ello, el partido de Sánchez ha mantenido una línea de respaldo sostenido hacia Castillo. Juntos por el Perú no solo lo incluyó como figura central en su estrategia electoral, sino que incluso evaluó su participación en listas al Senado y defendió públicamente su restitución y liberación.

En paralelo, la disputa entre Belmont y Sánchez también refleja la competencia directa entre ambos en el escenario electoral. De hecho, los resultados parciales de la ONPE mostraron una contienda muy ajustada entre los dos candidatos, con diferencias mínimas en intención de voto y fuerte incidencia del apoyo en regiones del interior del país.

Así, más allá del cruce puntual de acusaciones, el conflicto evidencia una tensión de fondo: quién logra capitalizar el legado político de Castillo y representar a un electorado que sigue siendo clave en la política peruana. En ese marco, las declaraciones de Belmont no solo apuntan a cuestionar a Sánchez, sino también a disputar el liderazgo dentro de un espacio político que continúa en proceso de reconfiguración.