Durante la votación por la vacancia, se señaló que optó por la abstención mientras referentes de su propio espacio acompañaron la medida, lo que evidencia tensiones entre su discurso político y su accionar en el Congreso.
El contexto en el que se produjo esa votación era especialmente delicado. Durante 2022, el Congreso peruano impulsó múltiples intentos de vacancia presidencial bajo la figura de “incapacidad moral permanente”, en medio de una fuerte crisis política marcada por denuncias de corrupción, conflictos entre poderes del Estado y una creciente pérdida de respaldo político del Ejecutivo. Finalmente, el escenario derivó en el intento de disolución del Congreso por parte de Castillo el 7 de diciembre de ese año, lo que precipitó su destitución y detención.
Para sus críticos, la abstención de Sánchez reflejó una postura ambigua en un momento donde se requería una definición clara. Señalan que, mientras hoy busca posicionarse como heredero político de Castillo e incluso ha planteado su liberación como parte de su agenda, en aquel entonces no habría asumido una defensa firme del presidente.
Del otro lado, desde el entorno de Sánchez sostienen que su actuación respondió a una estrategia política más compleja, en un contexto de alta presión institucional y fragmentación parlamentaria. Argumentan que su trayectoria como ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Castillo y sus actuales declaraciones en favor del exmandatario demuestran una línea de continuidad política, más allá de decisiones puntuales en el Congreso.
Lo cierto es que este episodio se ha convertido en un punto débil dentro de su proyección presidencial. En plena campaña, sus adversarios utilizan esa votación como argumento para cuestionar su coherencia política, mientras él intenta consolidarse como una figura capaz de representar al electorado que aún se identifica con el proyecto de Castillo.
Así, más allá de la acusación puntual de “traición”, el debate expone una tensión más profunda: la distancia entre el discurso político y las decisiones tomadas en momentos críticos, un factor que podría resultar determinante en la disputa por la presidencia del Perú.





