El líder etnocacerista planteó frenar la salida de proteínas como la harina de pescado para destinarlas al consumo interno.

El argumento del líder etnocacerista parte de una contradicción estructural: Perú es uno de los grandes productores y exportadores de recursos pesqueros, pero mantiene indicadores sociales preocupantes en materia nutricional. Según los resultados de la ENDES 2024 difundidos por el INEI, la anemia infantil en menores de tres años llegó al 43,7%, mientras que la desnutrición crónica en menores de cinco años alcanzó el 12,1%. 

En ese marco, Humala cuestionó que productos derivados del mar peruano terminen destinados principalmente a la exportación o a cadenas industriales, mientras sectores vulnerables enfrentan dificultades para acceder a una alimentación suficiente. Su planteo apunta a que el Estado intervenga en la distribución de proteínas estratégicas y redefina qué bienes deben ser considerados prioritarios para el consumo interno.

La discusión también toca un punto económico sensible. La harina de pescado representa un rubro importante dentro de las exportaciones peruanas: datos de PROMPERÚ, elaborados con información de Sunat, muestran que en 2025 los envíos de harina de pescado con más de 2% de grasa alcanzaron US$ 1.858 millones FOB. Para sus críticos, una restricción de este tipo podría afectar el ingreso de divisas y generar tensión con el sector pesquero exportador.

Sin embargo, para el espacio que impulsa la propuesta, el problema central no es solo económico, sino político: qué hace el país con sus propios recursos naturales frente a una emergencia alimentaria persistente. Así, la iniciativa de Humala reabre el debate sobre soberanía alimentaria, rol del Estado y prioridades productivas en un Perú que exporta proteínas al mundo mientras todavía arrastra graves déficits nutricionales en su población infantil.