La cercanía política entre ambos actores políticos vuelve a quedar bajo la lupa en plena campaña, luego de las controvertidas declaraciones del dirigente etnocacerista sobre Sendero Luminoso.

La polémica creció luego de las declaraciones de Humala sobre Sendero Luminoso, en las que relativizó el riesgo que representa la organización terrorista y abrió la puerta a posibles medidas de amnistía. Sus palabras generaron rechazo por el peso histórico que tuvo el terrorismo en el país y por el impacto que este tipo de planteamientos puede tener en la seguridad interna, la memoria de las víctimas y la confianza ciudadana en las instituciones.

El vínculo también quedó bajo observación por otras declaraciones de Humala, como su propuesta de recuperar Arica y Tarapacá “por la vía diplomática o armada”, que obligó a Sánchez a pronunciarse públicamente. Para sus críticos, estos episodios no son hechos aislados, sino señales de una agenda radical que podría marcar el rumbo político de Juntos por el Perú en caso llegue al poder. 

En plena segunda vuelta, la cercanía con Antauro Humala se convierte en un costo político para Sánchez. La campaña ya no solo gira en torno a sus propuestas, sino también a las posiciones de quienes aparecen como sus aliados. En un país atravesado por la memoria del terrorismo y por la necesidad de estabilidad democrática, el rol del dirigente etnocacerista dentro del proyecto de Juntos por el Perú se perfila como uno de los temas decisivos para los votantes.