La propuesta impulsada por Antauro Humala y respaldada por Roberto Sánchez encendió alarmas en el sector productivo peruano: plantean restringir las exportaciones de arándano, una de las principales fuentes de divisas y empleo agrícola del país.
La propuesta impulsada por Antauro Humala y respaldada por Roberto Sánchez encendió fuertes alarmas en el sector económico peruano. Ambos dirigentes plantearon restringir las exportaciones de arándano, una actividad que en los últimos años se convirtió en una de las principales fuentes de ingreso de divisas y generación de empleo en distintas regiones del país.
La industria del arándano es considerada uno de los casos más exitosos de la agroexportación peruana. Miles de trabajadores dependen directa e indirectamente de esta cadena productiva, especialmente en zonas agrícolas donde el empleo formal creció gracias a la demanda internacional. Una eventual prohibición o limitación a las exportaciones podría afectar inversiones, puestos de trabajo y la estabilidad de numerosas economías regionales.
Especialistas y empresarios advirtieron que este tipo de propuestas generan incertidumbre y podrían deteriorar la confianza en el Perú como proveedor agrícola global. Además, remarcan que las exportaciones de arándano permitieron abrir mercados estratégicos en Estados Unidos, Europa y Asia, posicionando al país como uno de los principales exportadores mundiales del producto.
La polémica también golpea de lleno al escenario político de cara a las elecciones de 2026. Mientras sectores productivos cuestionan la iniciativa por considerarla perjudicial para la economía, desde espacios vinculados a Humala y Sánchez sostienen que buscan priorizar el consumo interno y redefinir el modelo económico actual. El debate ya genera tensión entre empresarios, productores y dirigentes políticos.





